Posteado por: ccyeshuaenespanol | abril 8, 2019

EN EL CAMINO HACIA EMAÚS – Lucas 24:13-49

En el tercer día después de que Jesús fue crucificado y puesto en la tumba, dos de sus discípulos caminaban por un camino fuera de Jerusalén. Una de ellos era Cleofas.

Ellos iban de camino a un pueblo llamado Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén.

Al ir caminando, hablaban acerca de las cosas que habían sucedido. Mientras conversaban y hablaban, de pronto Jesús mismo se apareció y comenzó a caminar con ellos; pero Dios impidió que lo reconocieran.


Él les preguntó: ‘¿De qué vienen discutiendo tan profundamente por el camino?’ Se detuvieron de golpe, con sus rostros cargados de tristeza. Entonces Cleofas, contestó: ‘Tú debes de ser la única persona en Jerusalén que no oyó acerca de las cosas que han sucedido allí en los últimos días.’

¿Qué cosas? —preguntó Jesús.

Jesús de Nazaret fue entregado por los principales sacerdotes para ser sentenciados a muerte y lo crucificaron’ explicaron los discípulos.  ‘Nosotros teníamos la esperanza de que fuera el Mesías que había venido para rescatar a Israel.’

No obstante, algunas mujeres de nuestro grupo de seguidores fueron a Su tumba esta mañana temprano y regresaron con noticias increíbles. Dijeron que el cuerpo había desaparecido y que habían visto a ángeles, quienes les dijeron ¡que Jesús está vivo! Algunos de nuestros hombres corrieron para averiguarlo, y efectivamente el cuerpo no estaba, tal como las mujeres habían dicho.

 

Entonces Jesús les dijo: ‘¡Qué necios son! Les cuesta tanto creer todo lo que los profetas escribieron en las Escrituras. ¿Acaso no profetizaron claramente que el Mesías tendría que sufrir todas esas cosas antes de entrar en Su gloria?’

Entonces Jesús los guió por los escritos de Moisés y de todos los profetas, explicándoles lo que las Escrituras decían acerca de Él mismo.

 

Cuando ya estaban cerca de Emaús y del final del viaje. Jesús hizo como que iba a seguir adelante, pero ellos le suplicaron: ‘Quédate con nosotros esta noche, ya que se está haciendo tarde’. Entonces los acompañó a la casa.

Al sentarse a comer, tomó el pan y lo bendijo. Luego lo partió y se lo dio a ellos. De pronto, se les abrieron los ojos y lo reconocieron. ¡Era Jesús!

Y, en ese instante, Jesús desapareció. Entonces se dijeron el uno al otro: ‘¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?’

Así que los dos discípulos se levantaron de inmediato y corrieron de regreso a Jerusalén tan rápido como pudieron.

Llegando allí encontraron a los once discípulos y a los otros que se habían reunido con ellos, quienes decían: ‘¡El Señor ha resucitado de verdad! Se le apareció a Pedro.Luego los dos de Emaús les contaron cómo Jesús se les había aparecido mientras iban por el camino y cómo lo habían reconocido cuando partió el pan. Ahora la habitación donde se reunían estaba cerrada.

De repente Jesús apareció de pie en medio de ellos. ‘La paz sea con ustedes’, les dijo. Pero todos quedaron asustados y temerosos; ¡pensaban que veían un fantasma! ¿Te imaginas que Jesús caminó a través de una puerta cerrada? Yo también me habría asustado, ¿verdad?

Pero Jesús les preguntó ‘¿Por qué están asustados? ¿Por qué tienen el corazón lleno de dudas? Miren mis manos. Miren mis pies. Pueden ver que de veras soy yo. Tóquenme y asegúrense de que no soy un fantasma, pues los fantasmas no tienen cuerpo, como ven que yo tengo.’

 

Aun así, ellos seguían sin creer, llenos de alegría y asombro. Entonces les preguntó: ‘¿Tienen aquí algo para comer?’ Y le dieron un pedazo de pescado asado, y él lo comió mientras ellos miraban.

Entonces les abrió la mente para que entendieran las Escrituras, y dijo: ‘Efectivamente, se escribió hace mucho tiempo que el Mesías debería sufrir, morir y resucitar al tercer día. También se escribió que este mensaje se proclamaría con la autoridad de Su nombre a todas las naciones, comenzando con Jerusalén: “Hay perdón de pecados para todos los que se arrepientan”. Ustedes son testigos de todas estas cosas. Así que comenzando en Jerusalén, debes contar todo lo que ha sucedido.

Y antes de irse les dijo: ‘Ahora enviaré al Espíritu Santo, tal como prometió mi Padre; pero quédense aquí en la ciudad hasta que el Espíritu Santo venga y los llene con poder del cielo.’ Entonces Jesús una vez más desapareció de su vista.

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Vamos a ver qué pasa la próxima vez. Hasta que nos reunamos de nuevo, no se olvide de decir sus oraciones obedecer a su mamá y papá y no te olvides de ir a la iglesia y escuela dominical el próximo domingo.

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La palabra transfiguración significa “transformar, cambiar de apariencia”.


Así que veamos qué sucedió cuando Jesús llevó a Pedro, Santiago y Juan a una montaña alta para orar; y allí estaban todos solos.


Cuando llegaron a la cima de la montaña, Jesús comenzó a orar.


Pero los discípulos tenían mucho sueño debido a la larga caminata subiendo la montaña y se quedaron dormidos.


Mientras Jesús oraba, de repente, la apariencia de Su rostro cambió y se volvió brillante como el sol. Y su ropa se volvió blanca como la luz.


Dos hombres, Moisés y Elías, aparecieron en glorioso esplendor y estaban hablando con Jesús. Hablaron de las cosas que iban a sucederle a Jesús para cumplir con las Escrituras.


Pedro, Santiago y Juan se despertaron y vieron la gloria de Jesús y los dos hombres que estaban de pie con él. Se asustaron y Pedro dice: “Hagamos tres refugios, uno para Jesús, uno para Moisés y otro para Elías” (Pedro estaba tan aturdido que no sabía lo que estaba diciendo).

Es interesante que Pedro quería construir refugios para Moisés, Elías y Jesús. Tal vez él quería hacer un lugar como el tabernáculo en el Antiguo Testamento para ellos. O tal vez quería que se quedaran por un tiempo. (En el libro de Lucas 9:31 leemos que Jesús, Moisés y Elías hablaron sobre cómo los dejaría pronto y tal vez Pedro quería que se quedaran por un tiempo). De cualquier manera, Pedro nunca olvidó este evento. Escribió sobre esto más tarde, cuando escribió 2 Pedro 1:16-18, acerca de estar con Jesús en la montaña sagrada.

Ahora, mientras Pedro decía estas cosas, una nube descendió a su alrededor. Pedro, Santiago y Juan se asustaron cuando la nube los cubrió, pero una voz vino de la nube. La voz dijo: “Éste es mi Hijo, yo lo amo mucho y estoy muy contento con Él. Ustedes deben obedecerlo.” Cuando la voz terminó de hablar, solo Jesús estaba allí, y Pedro, Santiago y Juan estaban muy callados y no dijeron nada.


Despues, mientras bajaban del cerro, Jesús les ordenó que no le contaran a nadie lo que habían visto hasta que él, el Hijo del hombre, resucitara.  Pedro, Santiago y Juan guardaron el secreto, pero se preguntaban qué significaba aquello de resucitar.

 
¿Sabías que Dios quiere que nuestras caras brillen también?

Jesús dijo: De la misma manera, la conducta de ustedes debe ser como una luz que ilumine y muestre cómo se obedece a Dios. Hagan buenas acciones. Así los demás las verán y alabarán a Dios, el Padre de ustedes que está en el cielo. (Mateo 5:16)


Entonces, si caminamos con Jesús todos los días y lo obedecemos, otros verán que tenemos el amor de Jesús en nuestro corazón, ¡y verán Su reflejo brillando en nuestros rostros!

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Adiós, hasta la próxima vez. Hasta que nos reunamos de nuevo, no se olvide de decir sus oraciones obedecer a su mamá y papá y no te olvides de ir a la iglesia y escuela dominical el próximo domingo. 

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Posteado por: ccyeshuaenespanol | febrero 13, 2019

JESÚS CAMINA SOBRE EL AGUA – Mateo 14:22-36, Marcos 6:45-56

Llegó la tarde de un día movido en que Jesús había enseñado a más de 5.000 personas y milagrosamente las alimentó.


Entonces Jesús les dijo a Sus discípulos para entrar en un barco y remar a Betsaida que estaba en el otro lado del lago, y que Él se iba a unir a ellos más tarde.


Después de dispensar a la multitud, Jesús subió solo al monte para orar. Cuando anocheció, él todavía estaba allí, solo. Jesús sabía que Él tenía que estar cerca de su Padre celestial para que pudiera tener la fuerza para hacer Su voluntad cada día; así como debemos hacerlo también.

Cuando comenzó a oscurecerse, Jesús pudo ver que los discípulos habían remado unos 5-6 km. A esa altura, el barco ya estaba lejos, y estaba teniendo problemas a causa de las olas, y el viento fuerte que soplaba contra él.

Poco antes del amanecer, Jesús terminó de orar y comenzó a caminar, y el camino más rápido de regreso a Betsaida, era por el mar.


Cuando los discípulos lo vieron caminar sobre el agua, quedaron aterrados. Llenos de miedo, clamaron: “¡Es un fantasma!”

Pero Jesús les habló de inmediato: “No tengan miedo dijo. ¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí!”

Entonces Pedro lo llamó: “Señor, si realmente eres tú, ordéname que vaya hacia ti caminando sobre el agua.” “Sí, ven dijo Jesús.”

 

Los discípulos observaron a Pedro salir del barco con cuidado y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús. Pedro, al principio se quedó mirando intensamente a Jesús, pero después empezó a notar el viento y las olas en el agua y miró a su alrededor con preocupación.


Así que Pedro sacó los ojos de Jesús, se aterrorizó, empezó a hundirse y gritó: “Señor, sálvame.”


Entonces Jesús extendió la mano y agarró a Pedro. Jesús dijo: “¿Confías tan poco en mí, Pedro, por qué dudaste de mi?”


Así que Jesús entró en el barco, el viento se detuvo y el agua se calmó. Entonces todos en el barco adoraron a Jesús diciendo: “¡Verdaderamente eres el Hijo de Dios!” Y casi inmediatamente el barco llegó a la costa, que era en sí un otro milagro.


Después de atravesar el lago, llegaron a un lugar llamado Genesaret y allí bajaron. Cuando salieron del barco, la gente vio a Jesús e inmediatamente lo reconoció. Ellos corrieron para contar a los demás en todas partes en aquella área que Jesús estaba allí. Ellos trajeron a todos los enfermos a Él e imploraron que Él dejara a los enfermos apenas tocar el borde de Su manto, y todos los que lo tocaban eran curados.

Recuerde que cuando obedecemos a Cristo y nos concentramos en Él, las cosas van bien, pero cuando nos enfocamos sólo en el mundo, las cosas empiezan a empeorar. 

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Adiós, hasta la próxima vez. Hasta que nos reunamos de nuevo, no se olvide de decir sus oraciones obedecer a su mamá y papá y no te olvides de ir a la iglesia y escuela dominical el próximo domingo. 

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Posteado por: ccyeshuaenespanol | enero 5, 2019

LA CONVERSIÓN DE SAULO – Hechos 9:1-30

Saúl era un hombre muy enfurecido que perseguía a los cristianos. Él era un fariseo judío y no creía en Jesucristo como el Mesías.


Los judíos odiaban a los cristianos y trataban de matarlos cada vez que podían. Saulo acababa de estar presente cuando asesinaran a Esteban, quien amaba a Jesús y estaba predicando a los judíos acerca de Él cuando lo apedrearon hasta la muerte.


Después de la muerte de Esteban, los cristianos en Jerusalén sufrieron tanto que muchos se fueron a buscar nuevos lugares para vivir. Algunos viajaron al norte a la ciudad de Damasco.


Sin embargo, Saulo no iba a permitir que esto sucediera, así que fue al Sumo Sacerdote y le pidió documentos que le dieran permiso para ir a Damasco y arrestar a cualquiera de los que creen en Jesús.



Los papeles fueron entregados a Saulo y él partió a Damasco.


A medida que se acercaba a la ciudad, de repente una luz del cielo brilló a su alrededor y cayó al suelo. Oyó una voz que decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”

 

“¿Quién eres, Señor?”, Preguntó Saulo. “Soy Jesús, a quien estás persiguiendo”, respondió la voz. “Ahora levántate, entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer.”

 


Los hombres que viajaban con Saúl se quedaron mudos, porque oían el sonido de una voz, ¡pero no veían a nadie!. Saúl se levantó, pero cuando abrió los ojos no pudo ver, estaba ciego.

 


Entonces sus acompañantes lo llevaron de la mano hasta Damasco. Permaneció allí, ciego, durante tres días sin comer ni beber.


En Damasco había un discípulo de Jesucristo llamado Ananías. El Señor le habló en una visión, lo llamó: “¡Ananías! – ¡Sí, Señor! respondió.

 
El Señor le dijo: “Ve a la calle llamada Derecha, a la casa de Judas. Cuando llegues, pregunta por un hombre de Tarso que se llama Saulo. En este momento, él está orando. Le he mostrado en visión a un hombre llamado Ananías que entra y pone las manos sobre él para que recobre la vista.”

 


¡Pero Señor! exclamó Ananías. ¡He oído a mucha gente hablar de las cosas terribles que ese hombre les ha hecho a los creyentes de Jerusalén! Además, tiene la autorización de los sacerdotes principales para arrestar a todos los que invocan Tu nombre.

El Señor le dijo: “Ve, porque él es mi instrumento elegido para llevar mi mensaje a los gentiles y a reyes, como también al pueblo de Israel;  y le voy a mostrar cuánto debe sufrir por mi nombre.”


Así que Ananías fue y encontró a Saulo, puso sus manos sobre él y dijo: “Hermano Saulo, el Señor Jesús, quien se te apareció en el camino, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo.”


Al instante, algo como escamas cayó de los ojos de Saulo y recobró la vista. Luego se levantó y fue bautizado por Ananías.

Después comió algo y recuperó las fuerzas.


Saulo se quedó unos días con los creyentes en Damasco.  

Y enseguida comenzó a predicar acerca de Jesús en las sinagogas, diciendo: “¡Él es verdaderamente el Hijo de Dios!”

Todos los que lo oían quedaban asombrados. “¿No es este el mismo hombre que causó tantos estragos entre los seguidores de Jesús en Jerusalén? se preguntaban. ¿Y no llegó aquí para arrestarlos y llevarlos encadenados ante los sacerdotes principales?”


 

Pero Saulo les explicó poderosamente que Jesús es el Mesías. Unos días después, algunos judíos que estaban en contra de Jesús conspiraron para matar a Saulo. Estaban planeando hacer lo mismo que Saulo vino a hacer en Damasco, pero ahora era a él a quien buscaban.


Vigilaban las puertas de la ciudad con la esperanza de atraparlo y matarlo. Pero Saúl se enteró de sus planes.

 

Entonces, los amigos de Saulo durante la noche, lo bajaron en un canasto grande por una abertura que había en la muralla de la ciudad para que pudiera escapar.


Una vez que Saulo partió de Damasco, regresó a Jerusalén, donde trató de unirse a los discípulos. Pero todos le tenían miedo, porque no creían que realmente era un discípulo.


Sin embargo, Bernabé explicó que Saulo era ahora un cristiano, y cómo había predicado en Damasco que Jesús es el Hijo de Dios. Entonces los apóstoles le dieron la bienvenida a Saulo, y él comenzó a hablar audazmente acerca de Jesús en Jerusalén.


Pero una vez más, cuando comenzó a hablar de Jesús en Jerusalén, intentaron matarlo allí también.


Para proteger a Saulo, los creyentes lo llevaron al puerto de Cesarea y lo enviaron de regreso a su ciudad natal de Tarso. Saulo era su nombre judío, pero como ciudadano romano también tenía el nombre latino que era “Pablo”.

El apóstol Pablo desde entonces sufrió muchas persecuciones. En lugar de ser la persona que hirió a otros cristianos, fue persiguió por el amor de Cristo.

Dios tenía un trabajo especial para Pablo, y puede también tener un gran trabajo para ti. Así que prepárate y siempre aprovecha cada oportunidad para aprender más acerca de Jesucristo, quien es nuestro Señor y Salvador.

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Adiós, hasta la próxima vez. Hasta que nos reunamos de nuevo, no se olvide de decir sus oraciones obedecer a su mamá y papá y no te olvides de ir a la iglesia y escuela dominical el próximo domingo. 

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Posteado por: ccyeshuaenespanol | diciembre 17, 2018

ZAQUEO SE ENCUENTRA CON JESÚS – Lucas 19: 1-10

En esta historia nos encontraremos con un hombre que no era muy querido en su ciudad; y la razón era que Zaqueo era el principal recaudador de impuestos para los romanos y también era un estafador. Se hizo bastante rico porque mientras estaba haciendo su trabajo recaudando impuestos, siempre hacía trampa y cobraba más para poder acumular riquezas para sí mismo.


Ahora, Jesús y Sus discípulos se dirigían a Jerusalén y pasaban por la ciudad de Jericó, donde vivía Zaqueo.



En aquel día, Zaqueo miró a la carretera que entraba en Jericó y vio a una multitud de personas viniendo en su dirección. Él no sabía que Jesús venía, pero una gran multitud se estaba reuniendo porque todos querían verlo.


Cuando descubrió lo que estaba sucediendo, quería desesperadamente ver a Jesús, pero la multitud estaba bloqueando su visión. Siendo un hombre bajo, no podía ver a las personas más altas frente a él, e incluso quedando en la punta de los pies, todavía no podía ver lo que estaba sucediendo.


Así que tuvo una idea, corriendo delante, se subió a un sicómoro para verlo, porque había de pasar por allí. No le importaba si parecía tonto haciendo eso. ¡Sólo quería ver a Jesús!

Y así fue, Jesús pasó directamente por allí y cuando llegó cerca del árbol, Él miró hacia arriba y dijo: “Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa.”

“¡Guauu! Zaqueo pensó para sí mismo, ¿cómo sabe mi nombre?” ¡Pero Él lo sabe! ¡Y Él quiere venir a mi casa!

Zaqueo estaba tan feliz que apenas podía creerlo, por lo que bajó del sicómoro lo más rápido que pudo, llevó a Jesús a su casa y lo recibió calurosamente en su hogar. Pero la gente se quejaba y se preguntaba cómo podía Jesús ir a la casa de un pecador tan grande. Y no estaban muy felices por eso.

Ellos habían pasado todo el día bajo el ardiente sol siguiendo a Jesús, y ahora Él había elegido quedarse en la casa de Zaqueo, el recaudador de impuestos deshonesto. Entonces, comenzaron a criticar a Zaqueo y muchos decían: “¡Este hombre es un gran pecador!” Y alguien más dijo: “¡Engaña y roba a su propio pueblo!”

Zaqueo oyó lo que la gente estaba diciendo sobre él y sabía que tenían razón. Ahora que Jesús era un invitado en su casa; él reconoció cuan malo que había sido y tuvo un gran deseo de hacer las cosas bien.

Entonces le dijo a Jesús: “¡Escucha, Señor! ¡Daré la mitad de todo lo que tengo a los pobres! ¡Y si engañé a alguien, le pagaré cuatro veces más!


Jesús le dijo a Zaqueo, ¡hoy ha llegado la salvación a esta casa! Lo que estabas haciendo estaba mal, pero ahora has hecho la cosa correcta. ¡Estabas perdido, pero ahora has sido salvo!

¡Todos sabemos que Jesús vino a buscar y salvar a los perdidos! Es por esto que Dios envió a Su Hijo Jesús a venir a la tierra.

Para encontrar a los que no conocieron a Dios y se perdieron, y para mostrarles quién es Dios, para que puedan arrepentirse y ser perdonados y un día vivir para siempre en el cielo con Él.

 

¡Jesús también te conoce! Jesús te conoce por tu nombre, así como Él conocía a Zaqueo. Él quiere venir y decirte cuánto te ama. Él quiere contarte las buenas nuevas de la salvación.

 

!Todo lo que tienes que hacer es invitarlo a entrar!

 

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Adiós, hasta la próxima vez. Hasta que nos reunamos de nuevo, no se olvide de decir sus oraciones obedecer a su mamá y papá y no te olvides de ir a la iglesia y escuela dominical el próximo domingo. 

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Posteado por: ccyeshuaenespanol | julio 30, 2018

MOISÉS CONSTRUYE EL TABERNÁCULO DE DIOS – Éxodo 25 – 40


Cuando Moisés estaba en el Monte Sinaí, Dios le dio instrucciones para construir un lugar donde pudiera vivir entre ellos.


Se llamaría un Tabernáculo, hecho de materiales que podrían empacarse y moverse mientras viajaban por el desierto.


Dios le dijo que necesitaría metales costosos, madera fina, cuero, telas ricas, hilos teñidos, madera y piedras preciosas para hacer el Tabernáculo. Los egipcios habían dado a los esclavos hebreos regalos caros cuando salieron de Egipto, pero ¿estarían dispuestos a dar una parte de estos a Dios?

 

Éxodo 35:4-29, cuando Moisés bajó de la montaña, les dijo a todos, ‘Dios quiere que aquellos que están dispuestos a traer sus ofrendas para que construyan un Tabernáculo. Necesitamos metales y piedras preciosas, madera de acacia, lino y tela. También necesitamos trabajadores calificados’.


Cada mañana la gente voluntariamente venía y daba sus ofertas para hacer el Tabernáculo. Trajeron joyas y objetos de oro, plata y bronce, pieles de carnero, cuero y madera de acacia.

La gente estaba feliz de dar lino fina, pelo de cabra e hilos costosos en azul, púrpura y escarlata. Otros dieron aceite de oliva, especias y piedras preciosas.


Éxodo 35:30-35, Dios le había dicho a Moisés que Bezalel y Aholiab, dos buenos artesanos, deberían ser puestos a cargo de la obra. Ellos estaban llenos del Espíritu de Dios y tenían todas las habilidades necesarias para diseñar artísticamente con metales, madera y otros materiales lo que tenía que ser hecho.

Éxodo 36:1-7, otros trabajadores calificados se unieron a ellos para hacer todo lo que Dios requería.


Cada mañana la gente seguía viniendo para traer sus ofrendas. Pronto tuvieron más de lo que necesitaban y Moisés les dijo que dejaran de dar.


Éxodo 38:9-20, En el plan de Dios, debía haber un gran patio (150 pies x 75 pies o 46 metros x 23 metros). Había 20 postes en los lados más largos y diez en los lados más cortos, cada uno de madera con una base de bronce, y sus ganchos y anillos eran de plata. Las cortinas de lino finamente retorcidas se hicieron para ir entre estos postes. 

La entrada del Tabernáculo siempre se debía establecer en el lugar orientado hacia el Este. Para la entrada se hicieron cortinas de hilo azul, púrpura y escarlata finamente bordado y lino finamente retorcido.


Dentro del patio, el Tabernáculo (45 pies x 15 pies, 13.5 metros x 4.5 metros) se mantendría. Se construyó una fuerte estructura de madera y se hicieron cuatro cubiertas para repasarlo. Primero, había finas telas bordadas, luego una capa de pelo de cabra, sobre la cual una capa de pieles de carnero teñidas de rojo. En la parte superior había una cubierta hecha de una piel de animal azulada.


Éxodo 36: El Tabernáculo debía dividirse en dos salas separadas por un grueso velo de lino fino bordado con figuras de ángeles en azul, púrpura y escarlata. Solo a los sacerdotes se les permitiría entrar al Lugar Santo.


A nadie se le permitiría detrás del velo en el Lugar Santísimo aparte del Sumo Sacerdote. Él entraría una vez al año para traer la sangre de un animal sacrificado para hacer las paces con Dios por sus pecados.


Éxodo 37:1-9, El único objeto hecho para entrar al Lugar Santísimo era un arca hecha de madera de acacia cubierta de oro. La cubierta (el asiento de piedad) estaba hecha de oro puro con dos querubines uno frente al otro, cuyas alas se juntaban y se extendían sobre la cubierta. Fue sobre esta cobertura que la presencia de Dios estaría.



Se hicieron postes de oro y luego los pasó a través de las argollas que estaban a los costados del arca, para poder transportar el arca en sus viajes.


Éxodo 37:10-16, una mesa hecha de madera de acacia cubierta de oro fue hecha para el Lugar Santo. También tenía postes dorados para llevarlo. También hizo de oro puro los utensilios que debían estar sobre la mesa, es decir, sus platos, cucharones, jarras y copas. Colocados sobre la mesa cada semana había 12 panes que representaban a las 12 tribus de Israel.


Se hizo un candelabro con siete ramas hechas de oro puro para iluminar el Lugar Santo.


Éxodo 37:25-29, Hicieron un altar de oro que también era parte del Lugar Santo. Los sacerdotes usarían esto para quemar incienso puro de especias dulces todas las mañanas y tardes para hacer un aroma agradable a Dios.


Éxodo 38:8, Para que los sacerdotes pudieran lavarse las manos y los pies antes de servir a Dios en el Tabernáculo, se hizo un gran lavabo de bronce. Debía ser colocado en el patio frente al Lugar Santo.



Éxodo 38:1-7, El altar de los holocaustos fue hecho de forma cuadrado de madera de acacia cubierto de bronce para ir al patio. Para sus cuatro esquinas le hizo cuatro cuernos, y estaban recubiertos de bronce.

El altar se usaría para que las personas traigan un animal macho sin defecto, sea ganado, ovejas, cabras (o pájaros si fueran pobres). Las personas pondrían su mano sobre el animal para mostrar que se les estaba ofreciendo hacer las paces con Dios (Levítico 1:4).

El animal sería sacrificado y su sangre rociada sobre el altar. Esta sangre derramada hizo posible que Dios los perdonara por las cosas incorrectas que habían hecho. El animal luego sería quemado en el altar.

 


Éxodo 39, Las vestimentas para los sacerdotes estaban hechas de lino blanco. Una vestimenta especial fue hecha para el Sumo Sacerdote, Aaron. Tenía una túnica azul sin mangas.


Hicieron también campanitas de oro puro y las combinaron con las granadas, poniéndolas entre ellas alrededor de todo el borde. Cuando el sumo sacerdote entró en el Lugar Santísimo, las personas que estaban afuera podían oír las campanas mientras él se movía y sabía que todavía estaba vivo.

Sobre el manto se usaba un efod ricamente bordado de oro, azul, púrpura y escarlata. Estaba hecho en dos piezas unidas en los hombros con broches dorados. Cada broche se estableció con una piedra de ónix grabada.

En su cabeza, el Sumo Sacerdote llevaba un turbante hecho de lino fino que estaba enrollado alrededor de la cabeza en rollos.

En el frente del turbante en la frente de Aarón, sujeto por una cinta de encaje azul, había una placa de oro grabado, ‘Consagrado al Señor’.



Se hizo un pectoral especial para el sumo sacerdote. Tenía 12 piedras preciosas, cada una grabada con el nombre de una de las 12 tribus de Israel. (Una lista de las piedras se encuentra en Éxodo 39:10-13).


Éxodo 40. Cuando todo estaba listo, se estableció el Tabernáculo en medio del campo con tres tribus acampando en cada lado. Los muebles del Tabernáculo se pusieron en posición.



Moisés colocó las dos tablas de piedra que contienen las leyes de Dios en el Arca y puso la cubierta sobre ella.



Cuando todo terminó, y Aarón y sus hijos se lavaron y se pusieron sus ropas, la gloria de Dios llenó el Tabernáculo.


La nube de Dios estaba sobre él durante el día y el fuego de Dios todas las noches. Cuando la nube se levantaba de encima del santuario, los israelitas levantaban su campamento y seguían su camino, pero si no se levantaba la nube, tampoco ellos levantaban su campamento, sino que esperaban hasta que la nube se levantaba. A lo largo de todo el viaje de los israelitas, y a la vista de todos ellos, la nube del Señor estaba sobre el santuario durante el día, y durante la noche había un fuego sobre él y la presencia de Dios permanecía con ellos dondequiera que estuviesen.

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Adiós, hasta la próxima vez. Hasta que nos reunamos de nuevo, no se olvide de decir sus oraciones obedecer a su mamá y papá y no te olvides de ir a la iglesia y escuela dominical el próximo domingo. 

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Posteado por: ccyeshuaenespanol | junio 19, 2018

EL BECERRO DE ORO – Éxodo 32 – 34

Ahora mientras Moisés estaba en la montaña antes de bajar con los 10 mandamientos que Dios le había dado, la gente que estaba abajo rápidamente olvidó lo que habían prometido. Apenas unos días después de haber escuchado la poderosa voz de Dios y haber visto Su gloria y poder, volvieron a su manera perversa y engañosa. 

Escuchar la ley de Dios Todopoderoso no cambió a estas personas. Todavía eran pecaminosos y rebeldes. El propósito de los mandamientos era mostrar a las personas la santidad de Dios y cómo vivir bien. La ley en sí no podría cambiar sus corazones.

 

Ahora, mientras Moisés estaba en el Monte Sinaí durante 40 días y noches, y tardaba mucho en bajar de la montaña del Sinaí, los israelitas se reunieron con Aarón y le dijeron:

 

Moisés nos sacó de Egipto, pero ahora no sabemos qué le sucedió. Es mejor que hagas un dios, para que sea nuestro guía y protector.

 

Aarón les contestó: Para eso necesito oro. Así que tráiganme las joyas que llevan puestas sus esposas, sus hijos y sus hijas.

 

Ellos se las llevaron a Aarón, y él las tomó y las fundió, y trabajó el oro hasta darle la forma de un becerro. Al verlo, el pueblo dijo: “¡Israel, aquí tienes a tu dios que te sacó de Egipto!”

 

Cuando Aarón vio esto, le construyó un altar al becerro, y le anunció al pueblo: “¡Mañana tendremos una fiesta en honor de nuestro Dios!”

 

Al día siguiente, todos se levantaron muy temprano y ofrecieron en el altar sacrificios y ofrendas para pedir perdón a Dios. Después de comer y beber, se pusieron a bailar.

 

Mientras tanto, Moisés, que todavía estaba en lo alto del Monte Sinaí, fue instruido por Dios. Baja ya de la montaña, porque el pueblo que sacaste de Egipto se está portando muy mal. ¡Qué pronto se han olvidado de obedecerme! Han fabricado un becerro de oro, y lo están adorando. Le han ofrecido sacrificios y dicen que ese toro soy yo, y que los sacó de Egipto. Los he estado observando, y me he dado cuenta de que son muy tercos. 

Dios estaba tan enojado por su desobediencia que le dijo a Moisés que quería destruirlos.

 

Pero Moisés le suplicó al Señor su Dios. Moisés dijo: “Señor, no permitas que tu ira destruya a tu pueblo”. Sacaste a esta gente de Egipto con tu gran poder y fuerza. No dejen que el pueblo de Egipto diga: ‘El Señor sacó a los israelitas de Egipto. Pero él planeó matarlos en las montañas y destruirlos de la tierra. ‘Así que deja de estar enojado. No destruyas a tu gente.

 

Entonces Moisés bajó de la montaña. En sus manos llevaba las dos tablas de piedra que Dios mismo había preparado, y en las que había escrito la ley por ambos lados. Dios mismo había hecho las piedras. Y Dios mismo había escrito los mandamientos en las piedras.

 

A mitad de camino Moses se encontró con Josué que lo había estado esperando. “Parece que hay una guerra en el campamento”, dijo Josué. “No es el sonido de la victoria o la derrota”, respondió Moisés, sino que oigo voces de canto’.

 

Cuando Moisés llegó al campamento vio a la gente bailando y al ver al becerro, se enojó tanto

que allí mismo, al pie de la montaña, arrojó contra el suelo las tablas de la ley y las hizo pedazos.

Luego fue y echó el becerro al fuego, lo molió hasta hacerlo polvo, y mezcló el polvo con el agua. Entonces les dijo a los israelitas: “¡Ahora, beban!”

 

Moisés se volvió contra Aarón. “¿Qué te hicieron estas personas, que las condujiste a una gran desobediencia?” Y Aarón le contestó: Por favor, no te enojes conmigo. Tú bien sabes que a este pueblo le gusta hacer lo malo. Ellos me pidieron que les hiciera un dios que los guiara y protegiera, porque no sabían lo que había pasado contigo. Entonces les pedí oro y ellos me lo trajeron. Yo tan sólo eché el oro al fuego, ¡y salió este becerro! 

  • Como vemos, Aaron y la gente ya habían rompieron el primer mandamiento, que habían recibido tan recientemente que dice: No debes tener ningún otro dios excepto yo.
  • Y ahora Aaron estaba rompiendo el noveno mandamiento que dice no mientas.

 

Moisés se paró a la entrada del campamento y dijo: “Los que estén de parte del Dios de Israel, vengan conmigo.”

 

Y todos los de la tribu de Leví se unieron a Moisés. Moisés les dijo que sacaran sus espadas y llevaran a cabo el castigo de Dios sobre aquellos que lo habían desobedecido.

 

Después de esto Moisés convocó al resto del pueblo y les dijo. “Ustedes han cometido un pecado terrible. Por eso voy a subir a la montaña para hablar con Dios, a ver si él los perdona.”

 

Moisés subió a la montaña para pedirle a Dios que perdonara a su pueblo por su desobediencia. 

Dios le dijo a Moisés que aquellos que habían adorado al toro de oro serían castigados con una plaga, pero el resto sería llevado a la tierra que Dios les había prometido.

 

El Señor le dijo a Moisés: “Tráeme dos tablas de piedra, como las que te di antes. En ellas escribiré las mismas leyes que estaban en las que rompiste. Prepárate para subir mañana temprano a la montaña del Sinaí. Quiero verte en la parte más alta. Nadie debe acompañarte; no quiero ver gente, ni ovejas ni vacas por allí.”

 

Moisés hizo dos tablas de piedra iguales a las primeras, y al día siguiente muy temprano subió a la montaña.  Dios bajó en una nube, y allí se reunió con Moisés y le dio a conocer su propio nombre. 

Luego Moisés grabó en dos tablas nuevas de piedra una copia de los mandamientos que Dios le había dado. Estas fueron las leyes que Dios dio para que todos obedezcan. 

Cuando leemos los 10 mandamientos, nos damos cuenta de cuán santo es Dios y cuán pecaminosos somos. Para ser perdonados, debemos confiar en su hijo Jesús, que pagó la multa por nuestra violación de la ley, tal como lo hicieron los israelitas. La Biblia dice que ‘el mandamiento es como un maestro de escuela para llevarnos a Cristo para que por medio de la fe podamos enmendarnos con Dios’. Gálatas 3:24 

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Adiós, hasta la próxima vez. Hasta que nos reunamos de nuevo, no se olvide de decir sus oraciones obedecer a su mamá y papá y no te olvides de ir a la iglesia y escuela dominical el próximo domingo. 

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Posteado por: ccyeshuaenespanol | febrero 21, 2018

¿Quien Es un Buen Amigo?

Jesús es nuestro mejor amigo. 

Entonces, veamos qué nos dice la Biblia acerca de ser un buen amigo.

 

Un Verdadero Amigo es Fiel

La Biblia dice:

Un amigo ama en todo momento.

(Proverbios 17:17)

Entonces, los verdaderos amigos no se abandonan cuando los tiempos son malos.

 

 

Un Verdadero Amigo No Chismea

La Biblia dice que:

Una persona mala cuenta historias que no son ciertas y separa a los amigos cercanos.

(Proverbios 16:28)

 

Un Verdadero Amigo Guarda un Secreto

La Biblia dice que:

Un buen amigo guarda un secreto.

(Proverbios 11:13) 

Podrían decirle a un adulto el secreto solo cuando su amigo podría estar en peligro.

 

Un Verdadero Amigo es Amable

 

Los amigos se tratan como quisieran ser tratados. 

Jesús dijo: Los he llamado amigos.

(Juan 15:15) 

¿Cómo puedes ser un buen amigo? Puedes ser un ejemplo como Jesús y tu

podría mostrar amabilidad al caminar con alguien que tiene miedo de caminar solo.

 

Para Encontrar un Amigo, Tenemos Que Ser un Amigo

Invita a alguien a ir a la iglesia contigo.

 

Elige a Tus amigos Con Cuidado

Es muy importante elegir a tus amigos sabiamente porque la Biblia nos dice:

Quien pase tiempo con personas sabias se volverá sabio. Pero aquellos que hacen amigos con los tontos sufrirán.

(Proverbios 13:20) 

Si haces amigos con buenas personas, aprenderás unos de otros. Y si te haces amigo de gente mala, te enseñarán cosas malas y te llevarán a problemas.

Buenos Amigos

 

Se divierten compartiendo el amor de Jesús y diciéndole a los demás acerca de Él. 

 

Amigos Verdaderos Comparten

 

Su tiempo con aquellos que tienen necesidades y no pueden hacer actividades como ellos pueden. 

La Biblia nos dice que seamos amables y amamos el uno al otro.

(Efesios 4:32)

 

Los Verdaderos Amigos Oran Juntos

 

Uno por otros y por aquellos que están enfermos o que tienen una necesidad especial.

 

Los Verdaderos Amigos se Aman

 

A veces es difícil amar a alguien porque algunos amigos son malos con nosotros o nos llaman por sus nombres. A veces se burlan de nosotros o nos lastiman. Pero Dios quiere que amemos a todos, incluso si no nos gusta lo que nos hacen. 

Recuerda, ¡nos amamos porque Dios nos ama! Y tal vez podamos tener la oportunidad de enseñarle a otra persona el amor de Jesús, simplemente por la forma en que nos comportamos.

 

Verdaderos Amigos Aman la Adoración

Les gusta adorar juntos y alabar a Dios con sus voces.

 

Mejores Amigos

Les encanta estudiar la Biblia juntos.

 

 

Los Mejores Amigos se Mantienen Unidos

 

Los amigos vienen y los amigos se van, pero un verdadero amigo te sigue más fiel que un hermano o una hermana.

(Proverbios 18:24)

 

 

Es un regalo de Dios

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Adiós, hasta la próxima vez. Hasta que nos reunamos de nuevo, no se olvide de decir sus oraciones obedecer a su mamá y papá y no te olvides de ir a la iglesia y escuela dominical el próximo domingo.

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Posteado por: ccyeshuaenespanol | febrero 12, 2018

LA HISTORIA DE LOS DIEZ LEPROSOS – Lucas 17:11-19

Jesús estaba en camino a Jerusalén con Sus discípulos.

Ellos viajaban de Galilea a Samaria.

Y en el camino, Él llegó a una aldea.

Lucas 17:11

 

Allí Jesús encontró diez leprosos. Los leprosos son personas que están enfermas.

Su enfermedad les causa llagas terribles en todo el cuerpo.

Lucas 17:12

 

Los leprosos no pudieron ser curados.

Los médicos no pudieron ayudar a los leprosos.

La gente tenía miedo de acercarse a ellos.

Y ellos tampoco querían enfermarse, porque era una enfermedad muy contagiosa.

Lucas 17:12

 

Entonces, los leprosos aprovecharon la oportunidad mientras Jesús estaba allí y le pidieron que los sanara.

Sabían que Él podía hacer milagros y hacer que sus llagas desaparecieran.

Lucas 17:13

 

Jesús tuvo compasión por ellos y quería que estuvieran bien, por lo que les dijo que fueran y se presentaran a los sacerdotes.

Lucas 17:14

 

Entonces los leprosos obedecieron a Jesús y en su camino para ver a los sacerdotes, todos ellos fueron sanados.

Sus llagas habían desaparecido y su piel era normal otra vez.

Lucas 17:14

 

Uno de los leprosos estaba tan feliz de que Jesús los había sanado, así que regresó y se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias.

(Este hombre era samaritano)

Jesús le preguntó dónde estaban los otros nueve leprosos.

¿No habían regresado?

Jesús le dijo al leproso que le había agradecido que su fe lo hubiera sanado.

Lucas 17: 17-19


Dios quiere que caminemos con Él,

que mantengamos nuestros ojos en Él,

que escuchamos Su voz guiándonos y

que conozcamos Su voluntad en cada momento de nuestra vida.

Cuando caminamos con el Señor, nos acercamos al Señor con todo nuestro corazón.

Él se convierte en nuestro enfoque.

Nuestros corazones anhelan por Él

Nuestro corazón busca Su presencia.

Nuestro deseo de tener comunión con Cristo y ser como Él crecerá,

mientras que nuestros deseos de hacer lo que hace el mundo disminuirá.

 

La Biblia nos dice que quien dice que Dios vive en él debe vivir como vivió Jesús.

1 Juan 2: 6

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Adiós, hasta la próxima vez. Hasta que nos reunamos de nuevo, no se olvide de decir sus oraciones obedecer a su mamá y papá y no te olvides de ir a la iglesia y escuela dominical el próximo domingo.

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Posteado por: ccyeshuaenespanol | diciembre 1, 2017

MOISÉS Y LOS 10 MANDAMIENTOS – Éxodo 19 – 20

Los israelitas habían estado viajando en el desierto durante aproximadamente 3 meses cuando finalmente llegaron al Monte Sinaí.

Esta gran montaña se eleva directamente desde el desierto. Estaba cerca del lugar donde Moisés vio la zarza ardiente.

 

Aquí es donde los israelitas acamparon, justo en frente de la montaña.

Dios habló a Moisés de la montaña y le dijo. “No deje a la gente toque esta montaña. Este es un santo lugar. Pronto cada uno me verá venir a la cumbre de montaña.”

 

Recuerde que Moisés ya tenía más de 80 años cuando todo esto estaba sucediendo.

Así que Dios habló a Moisés y le dijo para los israelitas prepararse porque Él iba a aparecer e iba a hablar con ellos.

Entonces, cuando Moisés bajó de la montaña, le dijo a la gente que se bañara y limpiara toda su ropa en preparación de la venida del Señor.

Al obedecer, la gente se preparaba para escuchar palabras importantes de Dios. Es muy importante para todos nosotros mostrar respeto a Dios cuando nos dice que hagamos algo de acuerdo con lo que la Biblia nos dice.

Entonces todos se fueron a dormir y esperaron.

En la tercera mañana después de que Moisés había hablado con Dios, los israelitas estaban durmiendo cuando, de repente, hubo un gran estruendo y trueno sobre la montaña. Si alguien todavía estaba durmiendo, se despertó repentinamente y asustado.

Todos salieron de sus tiendas para ver qué sucedía y la montaña estaba envuelta en humo. Dios bajó sobre ella en una nube de fuego. Toda la montaña tembló violentamente y la gente estaba aterrorizada.

Una trompeta comenzó a sonar cada vez más fuerte.

Entonces Moisés habló a Dios y Él contestó en truenos. La gente tenía tanto miedo que pensaron que iban a morir. ‘No dejen que Dios nos hable más’, le suplicaron a Moisés.

Moisés entonces subió y entró en la nube y la oscuridad en la montaña; y Dios lo llamó a la cumbre de montaña.

Moisés y Dios hablaron juntos allí en la montaña durante cuarenta días. Dios le contó sobre todas las leyes que Israel debería obedecer.

Dios también dio a Moisés dos tablas hechas de la piedra donde Dios mismo había escrito los Diez Mandamientos que Él había dicho a los israelitas cuando Él se reveló en la cumbre de montaña.

Echemos un vistazo y veamos qué dicen los 10 mandamientos:

No tendrás otros diose, a parte de mí: El primer mandamiento es poner a Dios primero. Esto significa que nada debería ser más importante que Dios: ni un pasatiempo que disfrutas, ni la televisión o los videojuegos, el dinero, incluso tus amigos y familiares no deberían ser más importantes que Dios.

No debes hacer o tener ídolos o estatuas: El segundo comando es adorar solo a Dios. Esto es como el primer mandamiento en el sentido de que Dios quiere nuestro amor, y no quiere que nos inclinemos y adoremos una estatua solo porque no podemos verlo. En otras palabras, Dios es el único a quien debemos orar y alabar.

No tomes el nombre del Señor en vano: El tercer mandamiento se rompe todo el tiempo. Dios nos ordena usar su nombre con respeto. Muchas personas usan el nombre de Dios como una maldición, o lo dicen cuando están enojados. Dios quiere que usemos Su nombre cuando estamos hablando con Él, o que le hablemos a los demás de una manera agradable. Usar su nombre en estas otras formas es muy irrespetuoso y lastima a Dios.

No olvide de guardar el sábado como día santo: El cuarto mandamiento nos dice que debemos recordar el séptimo día de Dios y santificarlo. El día de reposo del Antiguo Testamento era el sábado; muchos cristianos adoran en el domingo, el día que Jesús resucitó de los muertos. A los cristianos les encanta adorar a Dios todos los días.

Honra a su padre y madre: En el quinto mandamiento Dios nos dice que debemos respetar a nuestros padres. A veces usted podría pensar que sabes lo que es el mejor, o usted está frustrado porque sus padres no le dejarán hacer algo. Recuerde que sus padres eran una vez niños justo como usted, y ellos tratan de mantenerte a salvo y de prevenir que cometas los mismos errores que han cometido.

 No debes matar ni herir a nadie: El sexto mandamiento dice que no lastimes a los demás. Ahora imagina por un minuto si todos en el mundo obedecieron esta regla como Dios quiere que lo hagamos. Probablemente no tendríamos necesidad de cárceles y todos nos llevaríamos bien el uno con el otro.

Debes cumplir las promesas de tu boda: El séptimo mandamiento es los que están casados. Dios nos dice que seamos fieles en el matrimonio. Él quiere que amemos a nuestra esposa o esposo solamente y que lo tratemos con respeto.

No debes robar: El octavo mandamiento es no robar. Esto significa que no debemos tomar algo que no nos pertenece. Y si lo hacemos, tenemos que devolverlo y pedir perdón.

No debes decir mentiras: El noveno mandamiento es no mentir. Siempre es mejor decir la verdad porque los padres saben cuándo mientes y si te atrapan, vas a tener problemas. Lo más importante es que no debemos mentir porque la Biblia nos dice que los mentirosos no irán al cielo. Recuerde que Dios ve, oye y sabe todo lo que hacemos.

No debes tener envidia de los demás: El décimo y último mandamiento es no tener envidia de los demás. Esto significa que no deberíamos desear cosas que le pertenezcan a otra persona. Sé que siempre hay un juguete o juego nuevo, siempre hay algo que queremos obtener. Es importante recordar que estas cosas no son realmente importantes porque Dios es el más importante de todos.

Recuerde que el primer mandamiento dice: ¡PONGA A DIOS PRIMERO!

La próxima vez veremos qué sucedió cuando Moisés bajó de la montaña para dar a los israelitas los Diez Mandamientos escritos con el dedo de Dios en las tablas de piedra.

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Adiós, hasta la próxima vez. Hasta que nos reunamos de nuevo, no se olvide de decir sus oraciones obedecer a su mamá y papá y no te olvides de ir a la iglesia y escuela dominical el próximo domingo.  

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