Posteado por: ccyeshuaenespanol | abril 8, 2019

EN EL CAMINO HACIA EMAÚS – Lucas 24:13-49

En el tercer día después de que Jesús fue crucificado y puesto en la tumba, dos de sus discípulos caminaban por un camino fuera de Jerusalén. Una de ellos era Cleofas.

Ellos iban de camino a un pueblo llamado Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén.

Al ir caminando, hablaban acerca de las cosas que habían sucedido. Mientras conversaban y hablaban, de pronto Jesús mismo se apareció y comenzó a caminar con ellos; pero Dios impidió que lo reconocieran.


Él les preguntó: ‘¿De qué vienen discutiendo tan profundamente por el camino?’ Se detuvieron de golpe, con sus rostros cargados de tristeza. Entonces Cleofas, contestó: ‘Tú debes de ser la única persona en Jerusalén que no oyó acerca de las cosas que han sucedido allí en los últimos días.’

¿Qué cosas? —preguntó Jesús.

Jesús de Nazaret fue entregado por los principales sacerdotes para ser sentenciados a muerte y lo crucificaron’ explicaron los discípulos.  ‘Nosotros teníamos la esperanza de que fuera el Mesías que había venido para rescatar a Israel.’

No obstante, algunas mujeres de nuestro grupo de seguidores fueron a Su tumba esta mañana temprano y regresaron con noticias increíbles. Dijeron que el cuerpo había desaparecido y que habían visto a ángeles, quienes les dijeron ¡que Jesús está vivo! Algunos de nuestros hombres corrieron para averiguarlo, y efectivamente el cuerpo no estaba, tal como las mujeres habían dicho.

 

Entonces Jesús les dijo: ‘¡Qué necios son! Les cuesta tanto creer todo lo que los profetas escribieron en las Escrituras. ¿Acaso no profetizaron claramente que el Mesías tendría que sufrir todas esas cosas antes de entrar en Su gloria?’

Entonces Jesús los guió por los escritos de Moisés y de todos los profetas, explicándoles lo que las Escrituras decían acerca de Él mismo.

 

Cuando ya estaban cerca de Emaús y del final del viaje. Jesús hizo como que iba a seguir adelante, pero ellos le suplicaron: ‘Quédate con nosotros esta noche, ya que se está haciendo tarde’. Entonces los acompañó a la casa.

Al sentarse a comer, tomó el pan y lo bendijo. Luego lo partió y se lo dio a ellos. De pronto, se les abrieron los ojos y lo reconocieron. ¡Era Jesús!

Y, en ese instante, Jesús desapareció. Entonces se dijeron el uno al otro: ‘¿No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?’

Así que los dos discípulos se levantaron de inmediato y corrieron de regreso a Jerusalén tan rápido como pudieron.

Llegando allí encontraron a los once discípulos y a los otros que se habían reunido con ellos, quienes decían: ‘¡El Señor ha resucitado de verdad! Se le apareció a Pedro.Luego los dos de Emaús les contaron cómo Jesús se les había aparecido mientras iban por el camino y cómo lo habían reconocido cuando partió el pan. Ahora la habitación donde se reunían estaba cerrada.

De repente Jesús apareció de pie en medio de ellos. ‘La paz sea con ustedes’, les dijo. Pero todos quedaron asustados y temerosos; ¡pensaban que veían un fantasma! ¿Te imaginas que Jesús caminó a través de una puerta cerrada? Yo también me habría asustado, ¿verdad?

Pero Jesús les preguntó ‘¿Por qué están asustados? ¿Por qué tienen el corazón lleno de dudas? Miren mis manos. Miren mis pies. Pueden ver que de veras soy yo. Tóquenme y asegúrense de que no soy un fantasma, pues los fantasmas no tienen cuerpo, como ven que yo tengo.’

 

Aun así, ellos seguían sin creer, llenos de alegría y asombro. Entonces les preguntó: ‘¿Tienen aquí algo para comer?’ Y le dieron un pedazo de pescado asado, y él lo comió mientras ellos miraban.

Entonces les abrió la mente para que entendieran las Escrituras, y dijo: ‘Efectivamente, se escribió hace mucho tiempo que el Mesías debería sufrir, morir y resucitar al tercer día. También se escribió que este mensaje se proclamaría con la autoridad de Su nombre a todas las naciones, comenzando con Jerusalén: “Hay perdón de pecados para todos los que se arrepientan”. Ustedes son testigos de todas estas cosas. Así que comenzando en Jerusalén, debes contar todo lo que ha sucedido.

Y antes de irse les dijo: ‘Ahora enviaré al Espíritu Santo, tal como prometió mi Padre; pero quédense aquí en la ciudad hasta que el Espíritu Santo venga y los llene con poder del cielo.’ Entonces Jesús una vez más desapareció de su vista.

* * * * * * *

Vamos a ver qué pasa la próxima vez. Hasta que nos reunamos de nuevo, no se olvide de decir sus oraciones obedecer a su mamá y papá y no te olvides de ir a la iglesia y escuela dominical el próximo domingo.

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